Vida mía:
Fué a costa de mis principios empezar a salir contigo, importandome un bledo si un día amanecía en medio de un campo industrial a las afueras de la cola del diablo, o a la orilla del mar con agua en mis pulmones.
A veces creo que son tus ojos, irradian esa luz que como polilla voy siguiendo como si debajo de algún hechizo estuviera, atontada.
O a lo mejor, sólo son las drogas.
Total, creo que me embrujaste a tal punto que ya no sé ni cómo me llamo. Pero sabes que eso es lo que menos me importa, porque cuando estoy contigo mi nombre es lo de menos.
Deberías estar aquí.
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