Y ahora que lo pienso, a lo mejor escribí aquel cuento llevada por la vaga esperanza de que que algún día lo leyera por todo lo que decía sobre él. En efecto, lo escribí como una vaga, improbable manera de llamarlo, de buscarlo. En el caso de que siguiera siendo el mismo de antes.Y digo el mismo, porque no había esperado todos esos años para encontrarme con un rostro familiar, pero con un alma desfigurada. No quería volver a tener que acostumbrarme a su forma, me gustaba tal y como era, un polígono irregular que le encontraba lugar en alguna pintura de Miró. Es por esa misma razón que aquel otoño impertinente en el que tuvimos que mirarnos la nuca mientras caminabamos lejos el uno del otro, le regalé una litografía de "Personajes en presencia de una metamorfosis.". Talvez como pesagio de que los dos ibamos a sacar alas y petender volar.
Nunca le dije que me gustaban las pinturas de Miró porque me gustaba jugar a encontrar esa forma que tanto me gustaba.
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