De nuevo no puedo dormir. A lo mejor es porque tengo tantas palabras atoradas en los dedos como para conciliar el sueño. Se ha hecho una necesidad el escribirte cartas nocturnas, con enmendaduras (porque sabes que me encanta escribir en la oscuridad) y una que otra quemadura de el cigarrillo que me fumo con tu fantasma.
Quería recordarte que tu embrujo sigue sobre mí. Tal vez más fuerte que nunca.
Te he dicho cuánto me gusta que me llames cuando estás trepado? y me dices que debería estar allí. Siempre debería estar allí, junto a ti. Con mis dedos entre tu pelo dorado, mientras besas mi ojo derecho. No puedo esperar a volver a verte y abrazarte por siempre.
Por Siempre.
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