El pasado, el presente, sin futuro.

viernes, diciembre 30, 2011

Et soudain, tout le monde me manque. IV

Y mientras tanto esa comezón que me daba cuando pasaba mucho tiempo lejos de él, volvía. Después de tanto tiempo, de tantas personas y recuerdos, su fantasma regresaba a embrujar mis noches. Y ese mareo literario que pensé había olvidado entraba por mi ventana cada noche, como cuando él seguía aquí.
Pasaba noches, madrugadas enteras dedicándole pedazos de mi alma entintados. Aunque él nunca lo supo, dudo que tuviera siquiera la vaga sospecha de que pasaba la mayoría de mis noches escribiéndole hasta que se me ampollaban los dedos.

Siempre fui lo suficientemente cobarde como para no mandarle las 72 cartas que le escribí. Pero sí lo suficientemente valiente como para escaparme a media noche para verlo sólo a él.
El amor adolescente...

No hay comentarios:

Publicar un comentario