Siempre he pensado que las noches lluviosas son las mejores para hacer tonterías, tonterías como la que estoy a punto hacer.
No creo que haga mucha falta. Y al fin podré decir que me voy de veras. Puede que así los demás se acuerden de mí, aunque sea un poquito.
Admito que tengo miedo, y mis lágrimas saben mucho a sal. Pero el miedo se irá pronto. Pronto dejaré de ser cobarde. Pronto.
Tal vez no amé lo suficiente...
No hay comentarios:
Publicar un comentario