Tiró del puente esa caja que guardaba debajo de la cama, con todas las cartas que no envió, con todas las notas de suicidio que nunca utilizó. Con el anillo que su primer amor le dio antes de tomar ese avión, con esa rosa disecada que guardaba en su libro favorito. Todo, todo lo que era del pasado lo arrojó al agua. No quería tener que pasar otra noche leyendo esas cartas, atormentándose una y otra vez de las cosas que no hizo, de las cosas que no se atrevió a hacer.
Al ver como la corriente se llevaba todos esos recuerdos, todas esas noches. En vez de sentirse liberada, se sintió vacía. Así que ella también se arrojo del puente.
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